Queridos amigos y amigas,

En nombre del Consejo Directivo que presido, de los niños, niñas y jóvenes que La Protectora acoge y educa, les saludo y, a la vez, agradezco vuestra fidelidad, generosidad, compañía y compromiso con esta gran  labor que nos convoca; el estar muy pendiente y,  junto a quienes nos están necesitando en La Protectora.

Es cierto que estamos viviendo días muy difíciles en nuestro querido Chile y el mundo. El inicio de este año 2020 no ha sido fácil, sin embargo, la vida nos ha enseñado que es, en los momentos más adversos, donde podemos mostrar lo mejor que cada uno de nosotros tiene. La situación sanitaria actual es compleja, pero también es una oportunidad para reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestras queridas familias, volcando nuestra mirada en ese otro que hoy puedo cuidar.

Les invito a que en este período de cuarentena, reflexionemos sobre el impacto que nuestras acciones tienen en los demás y, cómo en un minuto, podemos incidir positivamente en la vida de un niño, niña o adulto. Tal como ese minuto en que ustedes decidieron incorporarse como socios y socias o, hacer voluntariado y apoyar en el desarrollo de más de diez mil niños a lo largo del país…

Desde 1894, La Protectora de la Infancia de manera ininterrumpida, ha estado acogiendo y educando a quienes más lo necesitan, gracias a las personas que como ustedes, han comprendido esa necesidad urgente. Hoy sin duda, agradezco a Nuestro Dios y a la Santísima Virgen, por traerles a ustedes, y ponerles en este hermoso camino de ayuda solidaria…                                                        

Con vuestra generosidad y apoyo, podemos seguir sembrando esperanzas e ilusiones; acciones estas, que cosechan desde ya: amor, paz, respeto y dignidad más, una hermosa formación para quienes nos están rodeando.

Con esperanzas y, gratitud hacia ustedes, les abraza con afecto

            Alicia Amunátegui de Ross

   Presidenta Protectora de la Infancia